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MOZART
Compositor austríaco. Hijo de Ana María Pertf y de Leopoldo Mozart,
maestro de capilla y compositor de cierta categoría, se distinguió muy
pronto como un auténtico niño prodigio y antes de los cinco años
interpretaba compases de algunas piezas y realizó su primera composición.
El clavecín, el violín y el piano fueron pronto instrumentos sin ningún
misterio para el pequeño. Su padre fue el primero y más aplicado maestro
que tuvo.
En el año 1762, toda la familia viaja a Munich. Nannerl, su hermana, y
Amadeo debutaron en público como intérpretes en el palacio del príncipe
elector, a lo que siguió una especie de gira por las más ilustres casas
de las más aristocráticas familias de Munich. Después de siete meses de
estudio casi exhaustivo marcharon a Viena iniciando una importante
peregrinación artística. El Emperador Francisco I quedó maravillado ante
el pequeño Mozart.
Al año siguiente, la gira se reemprendió. Las más importantes
personalidades de Munich, Ulm, Schwetzingen, Heidelberg, Maguncia,
Francfort, Bonn, Colonia, Lieja, etc., se deleitaron y se maravillaron
con los conciertos de los hermanos Mozart. En Bruselas, a los siete años
de edad, Wolfgang Amadeo compuso su primera sonata. El 18 de noviembre
de 1763 llegaban a París y, tras la presentación ante el barón Grimm,
Leopoldo Mozart se abrió camino hacia la corte de Versalles; los dos
hermanos interpretaron para Luis XV y esto supuso el requerimiento de
los más distinguidos auditorios parisinos.
La siguiente etapa del viaje fue Londres, donde interpretó para Jorge
III y Carlota-Sofía. Conoció allí a Juan-Cristian Bach, a Manzuoli, de
quien recibió lecciones de canto, y escuchó por vez primera
composiciones de Händel, enriqueciendo con todo ello su formación
musical. En la capital inglesa compuso sus primeras sinfonías.
En 1767 viajó de nuevo a Roma. Su acogida fue esta vez menos calurosa
debido al efecto que las envidias comenzaban a producir; compuso una
ópera y las intrigas impidieron su estreno. A «La finta semplice»
siguieron la ópera «Bastien und Bastienne» y su «Misa Solemne».
En 1769 Mozart recibió el cargo de concertmeister del príncipe arzobispo
de Salzburgo Segismundo de Scharttenbach. Ese mismo año partió con su
padre para Italia, triunfando en cuantas ciudades hacían escala. Durante
su estancia en Roma asistió a las audiciones del «Miserere», de Allegri,
en la Capilla Sixtina. Dicha pieza sólo podía escucharse en el Vaticano,
pues allí se conservaba la única copia y los cantantes no podían repetir
en el exterior ni una sola nota bajo pena de excomunión. Mozart retuvo y
recompuso la pieza completa tras la primera audición y la corrigió con
la segunda (sólo se entonaba el «Miserere» dos veces al año, en Semana
Santa). El pequeño Wolfgang, pese a estar expuesto a una severa
reprimenda, recibió del Pontífice Clemente XIV el título de Caballero de
la Orden de la Espuela de Oro. Tres meses después, tras un difícil
examen, ingresaba como miembro en la Accademia dei Filamornici, de
Bolonia.
En 1770 estrenó en Milán la ópera «Mitrídate, rey del Ponto» y en marzo
del año siguiente regresó a Salzburgo. Hasta 1777 su trabajo como
compositor es muy intenso. Cuando cuenta 20 años decide renunciar a su
cargo, huyendo de la opresión a que se veía sometido y marcha con su
madre a Munich, en busca de un puesto en el que realizar su trabajo con
variedad de posibilidades. Ni allí, ni en Augsburgo, ni en Mannheim
tuvieron suerte. En esta ciudad Mozart dio lecciones de canto y piano a
las hijas de un copista de música llamado Fridolin Weber, para ganarse
el sustento, y se enamoró de Eloisa, la mayor de sus discípulas. Por
seguir buscando un empleo, marcharon a París, donde, pese a sus pasados
éxitos, no consiguió lo que buscaba.
Dio algunos conciertos y continuó su actividad creadora, pero finalmente
hubo de regresar a Salzburgo, pidiendo el favor de ser readmitido en su
antiguo cargo. Al año siguiente, escribió la ópera «Idomeneo, rey de
Creta» que se estrenó el 29 de enero de 1781 en Munich, ante Carlos
Teodoro, elector de Baviera. Poco después, ante la inflexibilidad de su
superior, el prelado Colloredo, dimitió de su cargo y marchó a Viena,
donde encontró a la familia Weber. La señora Weber mantenía una pensión
desde la muerte de su marido y Eloisa se había casado con un actor.
Mozart entabló relaciones con Constanza, su antigua discípula también.
Finalmente, contrajo matrimonio con ella.
Su producción fue más intensa a partir de entonces y también superior en
calidad. En 1785, concluyó «Las bodas de Fígaro», cuyo éxito en Praga
fue motivo de un contrato con un empresario checo. Mozart escribió «Don
Juan» y Praga le proclamó el más genial músico de su tiempo. Su
situación económica no mejoraba, en cambio. En Viena obtuvo el puesto de
compositor de Cámara del Emperador José II y, en 1789, emprendió un
viaje artístico acompañando al príncipe Lichnowski. Praga, Dresde,
Leipzig, Berlín.. fueron, entre otras, las ciudades de su recorrido. De
regreso, compuso «Cosi fan tutte». La miseria rondaba el hogar de los
Mozart y Amadeo empezaba a sentirse enfermo. Concluyó «La Clemenza de
Tito» y «La Flauta Mágica», y a la edad de 36 años moría víctima del
agotamiento y la enfermedad. En el bicentenario de su muerte se
prepararon numerosos festejos.
El genio de la ópera:
Aunque Mozart creo obras duraderas en
todos los ramos de la composición, hay un terreno en el que se supero a
sí mismo la composición operística. Al principio respeto el estilo
vigente en su época, creando la heroica Mitridates, la
grandilocuente Idomeneo y la comedia oriental El rapto en el
serrallo (en la imagen). En la madurez siguió usando los
recitativos, arias, duetos formales, etc., pero lo amplio todo y
convirtió a sus operas en algo nuevo. Sus ultimas obras son opera bufa,
comedias de improbables seducciones, mascaradas, disfraces y trucos de
magia.
La flauta
mágica Die
Zauberflote (1791)
Enmarcada entre el Clasicismo y el
Romanticismo, la opera alemana posterior seria inimaginable sin esta
comedia, ubicada entre el mundo simbólico y fantástico de Oriente y lo
sobrenatural. Mozart fue, de esta manera, el precursor del Singspiel
-pera alemana con partes recitadas- y de la opera alemana.
Las bodas de
Fígaro Le Nozze
di Fígaro (1785-86).
Obra muy placentera y armónica,
Wolfgang Amadeus Mozart imprimió en ella su toque personal al
tradicional estilo operístico italiano.Se trata de una comedia de
caracteres, con sus correspondientes enredos y caprichos, en la que los
personajes priman sobre el argumento. Su estreno en Munich causó
sensación.
Don Giovanni
Don Giovanni (1787).
Llamada la “opera de las operas”, la
revisión que hizo Mozart del mito de Don Juan, el eterno seductor de
mujeres, mezcla lo serio y lo alegre en un claroscuro que ha fascinado a
generaciones de interpretes literarios. De hecho, continua siendo la
obra preferida de numerosos directores de opera.
Cosí
fan tutte Cosí
fan tutte (1790).
Es una de las operas mas hermosas de
Mozart. La fuerte personalidad de los cuatro amantes que protagonizan
el drama se funde magistralmente con las conmovedoras melodías escritas
por el genial compositor austriaco. No obstante, la trama que
desarrolla lo hace, quizás, la menos realista de todas sus operas.
CRONOLOGÍA
27-1-1756:
Wolfgang A. Mozart nace en Salzburgo Austria.
1761:
Ya domina su primera composición, según su padre.
1762:
Mozart debuta como músico en la corte
imperial de Viena
Surgen los primeros problemas de salud del genio.
1763:
Gira musical por toda Europa, junto a su familia.
1764:
Con ocho años compone su sinfonía K 16.
1769:
Gana la plaza “sin sueldo” de maestro en conciertos.
1770:
Es admitido en la famosa Academia Filarmónica de Bolonia.
Estreno de la épica opera “Mitridates, rey de Ponto”.
1771:
El príncipe arzobispo Colloredo le asigna
una paga fija.
1777:
Su padre lo envía por Europa para afianzar su carrera.
1778:
Se enamora de Aloysia Weber. No es
correspondido.
1779:
Readmitido en la corte de Salzburgo como
organista.
1780:
Estrena con éxito su opera “Idomeneo, rey
de Creta”.
1781:
Presenta su dimisión a Colloredo y se
muda a Viena.
1782:
Se casa con Constanze Weber, hermana de Aloysia.
1784:
Se inicia en la Zur Wohlthatigkeit, logia masónica de Viena.
1786:
Triunfal estreno en Munich de “Las bodas
de Fígaro”.
1787:
Mozart dirige el estreno de su opera “Don
Giovanni”.
1790:
Enferma su esposa, Constanze. Se traslada a Baden.
Concluye y estrena una gran opera “La flauta mágica”.
5-1-1791
Mozart muere en la cama, postrado y
enfermo.
SIGLO XXI:
UN PLACER PARA LOS MELÓMANOS
LA EXTRAORDINARIA MÚSICA DE Mozart
nunca pasará de moda: lleva siglos de vigencia y, hoy en día, continúa
valorándose en su justa medida. De hecho, todas sus obras siguen
registrando niveles de venta destacados y cualquier orquesta sinfónica
que se precie, así como las mejores salas de opera del mundo, dan
prioridad absoluta su legado.
Cuando la música alcanza la categoría
de lo sublime conquista al público. Por ello, las piezas de Mozart son
disfrutadas por gente muy distinta. Su influencia se extiende mucho mas
allá de los melómanos, fanáticos de la música por definición.
EL TRIUNFO DE LA
ALEGRÍA
Los conciertos públicos,
característicos de la época de Mozart, atrajeron a una nueva audiencia
que buscaba una música entretenida y de estructuras mas definidas. Por
este motivo, las densas texturas y la intensidad del contrapunto del
Barroco se consideran adornos vanidosos y se sustituyeron por melodías y
acompañamientos simples y directos.
Los cambios a partir de 1750, dieron
paso a un nuevo estilo de música: el Clásico. Si Johann Sebastián Bach y
Georges Friedrich Haendel fueron los grandes compositores del Barroco,
Mozart y Haydn – a los que podemos agregar el Beethoven de la primera
época – son los referentes indiscutibles del Clasicismo.
La música clásica enamoró a los
oyentes por varias razones: entre ellas, por ser muchas veces delicada,
brillante, alegre y plástica. Para conseguirlo, la melodía, siempre
regular, tomo una importancia enorme y se convirtió en el elemento
básico de cualquier pieza. Por otra parte, el ámbito musical se desplaza
desde las cortes y las iglesias a las ciudades (teatros, conciertos
públicos, etc.)
El Clasicismo es perfección,
tranquilidad, armonía y equilibrio, y las formas musicales que mejor
explican su alma son la Sonata y la Sinfonía –y, en menor grado, la
Serenata y el Divertimento. Visto el excelente estado de salud que
tiene la música clásica…¿alguien se atreve a certificar su muerte?
Mozart nos sobrevivirá a todos. |